Mark LOREM IPSUM
Origen



“Origen significa aquí aquello a partir de donde y por lo que una cosa es lo que es y tal como es.  Qué es algo y cómo es, es lo que llamamos su esencia. El origen de algo es la fuente de su esencia.” Heidegger.



Lolo y Sosaku son un dúo Argentino-Japonés, padres de sus esculturas y mecanismos que transitan entre el sonido y la forma.  Comenzaron su carrera diez años atrás diseñando objetos para generar sonidos, siendo el sonido el fin y el objeto su medio; con el tiempo re dirigieron su atención al objeto en sí mismo.  A partir de ahí, su recorrido será un constante pivote entre el campo sonoro y el visual. Sus obras son de carácter monumental, totémicas, oscilan entre lo orgánico y lo inorgánico, lo real y lo surreal, utilizando mecanismos y sistemas técnicos como lenguaje para adentrarnos en un mundo onírico, extraño e inexplicable.



Sus obras se instalan entre la ingeniería robótica y arquitectura de monumentos místicos, entre lo mecánico y lo mágico.  Utilizan la tecnología para dar forma a lo ajeno y desconocido. Se refieren a sus obras como “ellas”, adjudicándose identidad y status de ser vivo, no se refieren a una “cosa”.  Las dotan de subjetividad y autonomía, obras liberadas e independientes. Ellos parecerían representar un canal de conexión con una fuerza superior, una suerte de vínculo con un mundo que excede las limitaciones de la lógica. 



Su estudio en Hospitalet cambia radicalmente cada temporada, hace unos meses transitaban torpemente unas “Mascotas” entre placas metálicas, esculturas totémicas de acero, cables y herramientas.   Estas obras despojadas de cables recorrían la sala con total independencia, yendo y viniendo con un paso errático, extraño y tierno. Su presencia generaba una serie de sonidos como tropiezos metálicos combinados con otros sonidos de otras obras, ruidos metálicos y confusos.  Son máquinas creadas por pero no para el hombre, paradójicamente coexisten con sus creadores pero no están a su servicio, emancipadas prescinden de él. De una mascota, crean para su exposición en el Macba treinta de ellas, distintas entre sí; aunque establecen un método de producción para la obra no la aísla de los efectos del azar, no pueden saber cómo será el comportamiento de cada mascota ni que sonido generará el conjunto.  Sus mascotas recuerdan el sentido del humor Dadaísta, en el que el azar es parte del programa, la presentación de “objetos ambiguos” (VALERY), los poemas de Tristán Tzara o los sonidos de John Cage, teñido por la mirada distópica industrial del Futurismo. Crean estos seres dotados de inteligencia artificial, de comportamientos impredecibles, como si fuesen personajes de una novela entre Mary Shelley y Aldous Huxley; trabajan minuciosamente para que las baterías duren más tiempo, con la intención de que puedan adoptar distintos ritmos y pasos, diferentes personalidades subjetivas.  Las miradas de Lolo y Sosaku combinan esoterismo y cinismo, humor negro, complicidad y dulzura.



Meses más tarde su taller se siente diferente: huele distinto y se oye distinto. Cuelgan de las paredes y yacen en el suelo mas lienzos de los que podría contar, como si un pintor hubiese pasado una vida entera ahí dentro pintando compulsivamente sin descansar un día.  Entre cuadros, bastidores, estructuras incognoscibles de madera, cables y colores cálidos; resuenan de fondo sonidos orgánicos y suaves. Son sus nuevas máquinas pintoras, que con devoción pintan cuadros que remiten al expresionismo abstracto, ahora en el 2019 con un nuevo significado.  Cada obra pinta un cuadro distinto, todo es irrepetible, todo sucede una vez. Cada máquina pinta de manera incontrolable, aleatoria; si bien los artistas controlan cómo se verá el objeto/máquina una vez que esté en movimiento, que colores o materiales le proveerán para pintar, no pueden predecir con exactitud como se verá la obra.  Se dejan sorprender por ella, que una vez más se “des cosifica” y asume el rol de sujeto. Hace meses sonaban sonidos pertenecientes al mundo gótico/industrial, ahora suena un piano de LSD. El componente onírico de la obra está en la autonomía, la entidad de sujeto, su reminiscencia esotérica y sobrenatural en la que el espectador no pide explicaciones, solo se adentra en este mundo de fantasía.



Resulta difícil catalogar la obra de Lolo y Sosaku en una disciplina clara, ya que la relación con el espectador varía constantemente según el formato: la experiencia trasciende el medio. En palabras de Heidegger “el límite no es el punto en el cual termina una cosa, sino aquello a partir de donde una cosa inicia su esencia”.  (HEIDEGGER) El espíritu experimental como eje central da lugar a la multiplicidad de medios, a un ir y venir entre instalación, performance, sonido, video, dibujo, pintura. Utilizan recursos entre lo analógico y digital, la tarea manual y los sistemas mecánicos.  



Lolo y Sosaku tienen un lenguaje propio y genuino, una conexión íntima con una realidad desplazada de lo cotidiano.  Nacen y crecen como un rizoma eterno (DELEUZE Y GUATTARI) en el que la experimentación es el mayor valor ritual. Cada medio con el que se encuentran es una potencial herramienta para la creación de sus obras. En su naturaleza curiosa se adentran en cuestiones metafísicas, retóricas, de ingeniería y mecánica. Lo experimental es un pivote que funciona como eje central en la obra, siendo parte de su origen: la experimentación como causa y como efecto.



Mark LOREM IPSUM
Mark LOREM IPSUM
“We understand Origin here as from where and for what a thing is what it is. What something is and how it is, is what we call its essence. The origin of something is the source of its essence. ”Heidegger.



Lolo and Sosaku are an Argentine-Japanese duo, parents of their sculptures and mechanisms that transit between sound and form. They began their career ten years ago designing objects to generate sounds, sound being the end and the object being its medium; Over time they turned their attention to the object itself. From there, its path will be a constant pivot between the sound and the vision. The works are monumental, totemic, they oscillate between the organic and the inorganic, the real and the surreal, using mechanisms and technical systems as a language to enter a dreamlike, oniric, strange and inexplicable world.

 

Their works are a mix between the robotic engineering and the architecture of mystical monuments, between the mechanical and the magical. They use technology to shape the unknown. They refer to their works as "they", assigning them identity and status of being alive, they do not refer to a "thing". They endow them with subjectivity and autonomy, liberated and independent works. They seem to represent a connection with a superior force, a kind of link with a world that exceeds the limitations of logic.



Their study in Hospitalet changes radically every season, a few months ago they were there awkwardly moving  "Pets" between metal plates, totemic steel sculptures, cables and tools. These stripped-up works roamed the room with complete independence, coming and going with an erratic, strange and tender step. Its presence generated a series of sounds like metallic stumbles combined with other sounds and confusing noises of other works. They are machines created by but not for men, paradoxically coexisting with their creators but are not at their service, with a sense of emancipation. For their exhibition at the Macba they create thirty versions of a pet, all different from one another; Although they establish a production method for the work, it does not isolate it from the effects of chance, as they cannot know how each pet's behavior will be or what sound the combination will generate.



There is a certain connection with the Dadaist sense of humor, in which chance is part of the essence; the presentation of "ambiguous objects" (VALERY), the poems of Tristán Tzara or the sounds of John Cage, stained by the industrial dystopian look of Futurism. They create these beings endowed with artificial intelligence, unpredictable behaviors, as if they were characters in a novel between Mary Shelley and Aldous Houxley and Lil Miquela; they work carefully so that the batteries last longer, with the intention that they can adopt different rhythms and steps, different subjective personalities. The looks of Lolo and Sosaku combine esotericism and cynicism, black humor, complicity and sweetness.



Months later their workshop feels different: it smells different and it sounds different. More canvases than one could count hang on the walls and lie on the floor, as if a painter had spent a whole life there painting compulsively without resting for one day.



Between paintings, racks, unknowable wooden structures, cables and warm colors; organic and soft sounds resonate in the background. They are the new painting machines, that devoutly draw paintings that refer to abstract expressionism, with a new meaning now in 2019. Each work paints a different picture, everything is unrepeatable, everything happens once. Each machine paints uncontrollably, randomly; Although artists control how the object/machine will look once it is in motion and the colors or materials they will provide for painting, they cannot predict exactly how the work will look. They are surprised by it, which once again redefines and assumes a new role of the subject. Sounds belonging to the Gothic/industrial world were there months ago, now we hear the sounds of an LSD piano. The dream component of the work is in the autonomy, the subject entity, its esoteric and supernatural reminiscence in which the viewer does not ask for explanations, only enters this fantasy world, a painting factory.



It is difficult to catalogue the work of Lolo and Sosaku in a clear discipline, since the relationship with the viewer varies constantly according to the format: the experience transcends the medium. In Heidegger's words "the limit is not the point at which a thing ends, but that from which a thing begins its essence." (HEIDEGGER) The experimental spirit as the central axis gives rise to the multiplicity of media, oscillating between installation, performance, sound, video, drawing and painting. They use resources between analog and digital, a manual task with mechanical systems.



They developed their own genuine language, an intimate connection with a reality displaced from everyday life. They are born and grow like an eternal rhizome (DELEUZE AND GUATTARI) in which experimentation is the greatest ritual value. Each medium they encounter is a potential tool for the creation of their works. In their curious nature they go into metaphysical, rhetorical, engineering and mechanical issues. The experimental is a pivot that functions as a central axis in the work, being part of its origin: experimentation as a cause and as an effect.




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